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Restaurar forjados

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Es muy probable que en algunas de las visitas que realizamos a los pueblos de nuestros padres o viviendas históricas de la familia, encontremos multitud de herrajes con un alto valor decorativo y sentimental, pero que llevan años deteriorándose a la intemperie. Desde aquí te animamos rescates esa cocina, reja o farol de forja, para que, siguiendo unos sencillos consejos, lo dejes como nuevo sin que pierda su aspecto antiguo.

Este tipo de objetos son piezas muy codiciadas por anticuarios y perfectas para decorar bodegas e incluso nuestra casa si queremos darle un aspecto rústico. Además, siempre es agradable rodearse de elementos presentes en la historia familiar y continuar con la tradición, pasándola de padres a hijos.

Materiales
• Cepillo metálico.
• Aguarrás.
• Limpiador de óxido.
• Pintura.
• Pincel.
• Brocha.

Preparamos el objeto
Si nos encontramos ante un objeto que formado por diversos componentes desmontables, lo primero que tenemos que realizar es desarmar y tratar las distintas piezas una a una.

 

Con un cepillo de púas metálicas raspamos la superficie del objeto, luego lo impregnamos generosamente en disolvente o aguarrás y reiteramos con el cepillo. De esta manera iremos eliminando la capa más superficial y rugosa de óxido.

Paso a paso
Ahora, nos disponemos a tratar la zona de tal manera que la superficie del objeto quede uniforme, lisa y liberada de la oxidación:

• Si utilizamos un taladro eléctrico al que previamente le hemos colocado un cepillo circular metálico en la punta, además de ahorrar trabajo, conseguiremos un espléndido resultado.

 

• A continuación, aplicaremos un antioxidante o un producto transformador de herrumbre, de este modo estaremos estabilizando la superficie ante la corrosión. El modo de utilización consiste en aplicar dos manos, dejando al menos una hora entre cada una, y un proceso de secado final de unas 24 horas.

• Si deseamos pintar la forja para alcanzar un aspecto más pulido, no hay que olvidar que debemos aplicar una imprimación que ayude a que se adhierade la pintura y lo dejamos secar durante todo el día.

• Una vez seco, podemos comenzar a pintar. Es aconsejable imprimir una primera mano en la que la pintura esté levemente diluida con unas gotas de disolvente, y una vez seco de nuevo, a las 24 horas, aplicamos una segunda mano no diluida.

Esta técnica se puede utiliza para la restauración de todo tipo de forjados antiguos, por lo que ya no tendremos excusa para no adecentar esos objetos sentimentales e históricos con los que solemos cruzarnos.

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